El champán empieza a conocer los efectos de la crisis con una caída de ventas prevista para 2008 de cerca del 3%, que llega después de tiempos de récord, pero el sector cuenta con sus éxitos en los países emergentes para limitar los destrozos. Desde principios de este decenio, la Champaña se había acostumbrado a un éxito pasmoso, sólo frenado por la relativa falta de uvas. El último récord fue el de 2007: 338,7 millones de botellas vendidas. Las cifras de 2008 hasta agosto son menos felices: -2,6% global, y -4,2% en el mercado interior, que representa más de la mitad del total.
En Estados Unidos, segundo mercado mundial, las ventas se hunden con un descenso del 22% en la primera mitad de 2008, después de otra caida del 6,2% el año pasado. Además de la caída del dólar, que ya se hizo notar en 2007, se habla ya de la crisis económica.”El consumidor de champán necesita sentirse bien y la coyuntura actual es decididamente menos propicia”, afirma Daniel Lorson, portavoz del Comité Interprofesional de los Vinos de Champaña (CIVC), aunque afirma que su producto puede tener algún éxito puntual como “remedio anti-melancolía”.
Según las cifras del CIVC, el mercado francés del champagne resistió bien hasta finales del primer trimestre, pero ahora va claramente a la baja, salvo promociones en los supermercados a finales de año.
Según Lorson, “si la crisis se prolonga, el sector no podrá evitar sufrir, pero sin duda no habrá motivo para secarse las lágrimas”. Subraya que habrá “situaciones en las que las marcas que han sabido invertir en la exportación conservarán sus posiciones”.
De esa manera, los mercados nuevos toman el relevo de los de los países occidentales tocados por la crisis, con prgresiones de dos dígitos, aunque partan de un nivel bastante bajo. Es el caso de Rusia, que sigue progresando un 35% tras haber doblado sus importaciones en tres años, y que recupera el puesto de cliente principal que tuvo hace un siglo. China crece un 10% este año tras haber avanzado un 30% en 2007. Los países nórdicos y de Europa Oriental también conocen grandes progresiones, como los países petrolíferos.
Tradicionalmente, el sector ha mantenido la calidad limitando su cantidad con un gran control de los derechos de plantación. Pero esta denominación (319 municipios y 33.500 hectáreas en el nordeste de Francia) va a ampliarse a 40 municipios más, sin perder calidad, o eso dicen sus responsables.

